Este patrimonio vivo constituye nuestra riqueza pluricultural y multivocal: Elsa Margarita Ramírez Leyva, titular de la DGBSDI.
Patricia López Suárez | Gaceta UNAM| Abr 23, 2026. La transmisión del conocimiento no puede seguir pensándose en una sola dirección. Los pueblos originarios no son receptores pasivos de saberes elaborados en otros lugares, son productores de conocimiento, pensamiento, interpretación del mundo y de alternativas para el futuro, afirmó Tamara Martínez Ruiz, secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM.
“México es un país pluricultural y multilingüe, por ello deben integrarse –de forma ética y responsable– la planificación y las políticas de formación de materiales de estos grupos. Y para lograrlo, las bibliotecas desempeñan un papel fundamental. El decenio internacional de las lenguas indígenas 2022-2032, impulsado por UNESCO, subraya que éstas son claves para la inclusión, la educación y el empoderamiento social. Bajo esa visión, dichos recintos deben ser memoria activa, accesibles y plurales”, consideró al encabezar la inauguración de la Sexta Jornada Internacional de Fomento a la Lectura en las Bibliotecas Universitarias: “Literatura y memoria a través de la lectura, la escritura y la oralidad en los pueblos originarios y afrodescendientes”.
La reunión académica, realizada de manera remota desde el 21 abril y hasta hoy en el marco del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, es organizada por la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información (DGBSDI) y la Unidad Académica de Estudios Regionales (UAER) de la UNAM, en colaboración con la Red Internacional Universidades Lectoras (RIUL) y la sección Lectura y Alfabetización de la Asociación Mexicana de Bibliotecarios, A. C.
En un encuentro en línea, la funcionaria comentó que esta Jornada ha reunido el derecho a la lectura y al conocimiento, una condición indispensable para la libertad, la participación y la dignidad humana. “Nos invitan a pensar quiénes pueden leer, en qué lenguas, en qué recursos, desde qué experiencias y para qué horizontes de vida. Sabiendo que leer no es solamente acceder a la información, es transformarla en comprensión, diálogo, pensamiento crítico y acción colectiva”.
En 2025 el INEGI reportó que 83.5 millones de personas declararon leer redes sociales, pero que una parte significativa lo hizo sin acompañamiento de otros materiales. “Eso nos habla de la urgencia de fortalecer ecosistemas de lectura más amplios, críticos y formativos. Por eso cuando nos referimos a la democratización del conocimiento, hablamos de desmontar barreras materiales, económicas, digitales, lingüísticas y simbólicas que todavía excluyen a demasiadas personas del derecho a aprender”, precisó Martínez Ruiz.
A su vez, Elsa Margarita Ramírez Leyva, titular de la DGBSDI, destacó que las comunidades y pueblos originarios y afrodescendientes preservan y comparten un legado histórico a través de valores, filosofía, costumbres y un amplio acervo cultural que se manifiesta en diversas narrativas orales, escritas, cantadas, dibujos, leyendas, rituales, gastronomía, música, danza, artesanía y creaciones en las que plasman toda nuestra cultura y en las que resalta la relación con la naturaleza, con la que conviven y dialogan.
“Este patrimonio vivo constituye nuestra riqueza pluricultural y multivocal, es una variedad de recursos plasmada en fuentes documentales, escritas, fotografías, obras de arte, videos, audios y medios digitales que se resguardan en bibliotecas, archivos, fototecas, videotecas, museos, y que debemos seguir trabajando para que se preserven y se pueda acceder a ellas. Algunas de estas riquezas conforman el patrimonio inmaterial que puede estar en riesgo de perderse o alterarse, por ello también en esta jornada nos importa recuperar todo este trabajo y que se siga transmitiendo”, aseguró.
Adriana Sandoval Moreno, coordinadora de la UAER (con sede en Jiquilpan, Michoacán), resaltó que el evento es una apuesta de personas bibliotecarias y de comunidades a través de la lectura, la escritura y la oralidad.
“Recorrer los escritos de personas de estas comunidades es tener una lectura de la vida cotidiana de los pueblos, historias fundacionales, valores comunitarios, respeto a la naturaleza, amor al patrimonio, a la vida y la libertad; pero también de sus preocupaciones: discriminación, esclavitud, racismo, injusticia, demandas por la autonomía, paz, respeto a su cultura y a los derechos humanos”, puntualizó.
Mar Campos Fernández-Fígares, coordinadora de la RIUL, señaló que las bibliotecas universitarias hoy irradian hacia otros sectores de la sociedad y no se quedan en ese espacio académico, cerrado y privilegiado para algunas personas, sino que se abren al resto de la sociedad y del mundo, preservando saberes tan valiosos como los de los pueblos originarios.
“En estas jornadas se han hecho visibles muchas realidades de pueblos que han estado opacados y emergen ahora con fuerza y son fundamentales para reconocer esas identidades singulares y un espacio de flujo donde conviven todas esas culturas”.